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SOCIEDAD

Proliferación de locales nocturnos genera conflictos en San Lorenzo

· Marcelo Saucedo

En varias zonas de La Paz, específicamente en el barrio San Lorenzo La Colorada, ha aumentado la cantidad de bares, rockolas y otros locales nocturnos, lo que ha llevado a los residentes a expresar su malestar. La música a alto volumen, las riñas y el comportamiento agresivo de algunos clientes han llevado a los vecinos a organizarse y exigir cambios a los propietarios de estos establecimientos.

Inquietudes de los vecinos ante la situación

Los vecinos han señalado que el bullicio constante dificulta su vida diaria, haciendo que salir de sus casas sea incómodo debido a la inseguridad provocada por el estado de ebriedad de algunas personas. En un solo sector, se pueden contar hasta diez locales en una cuadra, lo que provoca una congestión de clientes en las aceras consumiendo bebidas alcohólicas.

Durante una reciente intervención, la comunidad habló con los propietarios de los locales para que respeten el espacio público y reduzcan el volumen de la música. Una residente manifestó: "No nos oponemos a que trabajen, pero deben respetar el descanso de los vecinos". Sin embargo, muchos de estos locales operan sin las licencias requeridas.

A pesar de los intentos de control por parte de las autoridades municipales, muchos de estos establecimientos continúan funcionando fuera de los horarios permitidos. La normativa vigente establece que los bares deben cerrar a las 2:00 de domingo a jueves y a las 3:00 los fines de semana, pero varios locales desafían estas restricciones.

El presidente de la junta vecinal, Neyer Cueto, ha pedido a las autoridades que tomen medidas más efectivas. Los residentes han denunciado la presencia de menores en los bares y situaciones de violencia, lo que ha llevado a una creciente preocupación por la seguridad en el área.

La Alcaldía ha afirmado que realiza operativos de control sobre los horarios y el expendio de bebidas alcohólicas, pero los vecinos insisten en que estas medidas son insuficientes. La falta de cumplimiento de las normativas de ruido y el funcionamiento inadecuado de los locales continúan siendo un desafío para la comunidad.

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