ECONOMÍA Las reacciones tras la eliminación de la subvención al diésel
La eliminación de la subvención al diésel, oficializada por el presidente Rodrigo Paz el 18 de septiembre, ha generado una serie de reacciones en la sociedad boliviana. A partir de esta medida, el costo del litro de diésel se estableció en Bs 17,95, desencadenando aumentos en los precios de varios servicios.
José Luis Gálvez, vocero del gobierno, defendió la decisión argumentando que era inevitable y que cualquier líder responsable debía tomarla para asegurar el bienestar de la población. Señaló que el costo de mantener el subsidio era insostenible, alcanzando los 55 millones de dólares semanales y 2.600 millones anuales.
El anuncio provocó una fuerte reacción entre los sectores de transporte, donde líderes de asociaciones comenzaron a exigir la derogación de esta medida y amenazaron con tomar acciones de protesta. Las reuniones de emergencia se han vuelto comunes tras la decisión gubernamental.
Algunos servicios, como el transporte interdepartamental, incrementaron inmediatamente sus tarifas, con usuarios de la terminal de buses de La Paz reportando aumentos de hasta el 50% en el costo de pasajes para ciertas rutas.
A pesar de estos aumentos iniciales, Gálvez minimizó el impacto a largo plazo, sugiriendo que cualquier efecto especulativo sería temporal y que el mercado eventualmente se regularía por sí solo. "Es probable que haya algún efecto especulativo, de miedo y de susto, pero el mercado mismo debería empezar a regular", afirmó en un contacto con Unitel.
Además, el vocero destacó que ya se estaba viviendo un aumento en los precios del diésel antes de la eliminación de la subvención, ya que muchos productores se veían obligados a comprar el combustible a precios más altos debido a la escasez y largas colas en las estaciones de servicio.