ECONOMÍA El ferrocarril Arica–La Paz se reintegra al comercio tras dos décadas de inactividad
Después de 20 años sin un servicio comercial regular y tras un intento fallido en 2021, el ferrocarril Arica–La Paz está siendo considerado nuevamente como una opción viable para el comercio internacional. El proyecto tiene como objetivo mover hasta 400.000 toneladas anuales, buscando combinar las operaciones ferroviarias con las del transporte por carretera.
Cynthia Aramayo, viceministra de Telecomunicaciones, destacó que ambos medios de transporte, ferroviario y carretero, son complementarios y no opuestos. Según ella, el ferrocarril no puede ofrecer un servicio puerta a puerta, responsabilidad que recae en los camiones, quienes podrían trabajar de manera más eficiente en los tramos cortos, disminuyendo las pérdidas por largos ciclos de rotación.
En 2021, se realizó una prueba técnica donde 422 toneladas de bovinas de acero fueron transportadas de Arica a Viacha en un convoy de 16 vagones. Sin embargo, el retorno planeado con soya hacia Chile no se concretó debido a bloqueos por parte de transportistas, lo que llevó al tren a regresar vacío y a que el ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, detuviera el proceso de reactivación.
El sector del transporte pesado se manifiesta nuevamente en contra de la reactivación del ferrocarril, expresando preocupaciones sobre la pérdida de empleos. Pedro Quispe, representante del Sindicato de Choferes Asalariados del Transporte Nacional e Internacional, argumentó que la reactivación podría afectar a hasta 50.000 trailers en el país y mencionó que el sector trabaja actualmente al 40% de su capacidad debido a la caída en el comercio exterior.
Perspectivas comerciales y logísticas
A pesar de la oposición, Aramayo reafirmó que el ferrocarril no reemplazará el servicio que ofrecen los camiones, sino que puede trabajar en conjunto, llevando mercancías desde las terminales ferroviarias a sus destinos finales. Esta reactivación se ve como una oportunidad para diversificar las rutas comerciales, lo que podría ayudar a reducir costos.
El ferrocarril Arica–La Paz, inaugurado en 1913, ha sido importante para el comercio boliviano, principalmente para la exportación de minerales y la importación de productos agrícolas. A pesar de sufrir interrupciones por problemas técnicos y financieros desde 2005, su recuperación podría significar una mejora en la logística del comercio exterior boliviano.
Por otro lado, el presidente de la Cámara Departamental de Comercio de La Paz, José Reyes, señaló que la reactivación del ferrocarril facilitaría la diversificación de opciones logísticas, permitiendo así reducir los costos fijos para los importadores y exportadores. Sin embargo, el éxito de este proyecto dependerá de factores como las tarifas, la frecuencia del servicio y la capacidad de cumplir con los plazos comerciales exigidos.
En la actualidad, más del 80% de las exportaciones bolivianas se realizan a través de los puertos de Arica y Antofagasta, con aproximadamente 300 camiones trasladando mercancías a diario. El Gobierno planea establecer un nodo intermodal en El Alto y mejorar las condiciones de la vía, además de trabajar en colaboración con la CAF para desarrollar una hoja de ruta ferroviaria que contemple este y otros corredores en el país.
Finalmente, la viceministra Aramayo anunció que se llevará a cabo una reunión con representantes de Ferroviaria Andina y los operadores del tramo chileno a inicios de noviembre, donde se evaluará el estado de las vías y los recursos necesarios para el funcionamiento del ferrocarril, anticipando que se requerirían entre 250 plataformas para contenedores y algunas locomotoras para el trayecto.