ECONOMÍA El encarecimiento del diésel y la reducción de carga complican el comercio exterior
En el ámbito del transporte de mercancías, los costos han escalado lo suficiente como para poner en riesgo la viabilidad del comercio exterior. Julio César Lamas, un transportista con años de experiencia, ha notado un incremento significativo en sus gastos, especialmente en lo que respecta al diésel, que ascienden a cerca de Bs 25.000 por cada recorrido que realiza desde Cochabamba a Iquique, Chile, y de vuelta, esta última parte sin carga.
Los fletes de exportación han ido en aumento, mientras que las tarifas de importación han disminuido, lo que refleja una competencia feroz entre transportistas para asegurar carga. Marcelo Cruz, líder del transporte pesado, menciona que los costos operativos han incrementado, pero las tarifas que reciben para las importaciones no se han ajustado de manera equivalente.
Lamas señala que cobra actualmente un flete de Bs 65.000, pero estima que debería ser de al menos Bs 75.000 para cubrir sus gastos de manera adecuada. Además, ha notado que los costos de mantenimiento de su camión han aumentado, lo que le obliga a replantear la frecuencia de sus viajes.
Los problemas de carga se vuelven más evidentes después de realizar entregas de exportación. Transportistas como Álvaro Apaza y Daniel Herrera destacan que el flete de soya cubre los gastos de ida, pero sin una carga de retorno, enfrentan dificultades económicas. Apaza explica que antes, el flete de soya garantizaba tanto la ida como la vuelta, pero ahora, sin cargas adicionales, el retorno se convierte en un desafío económico.
"La soya nos cubría la ida y la vuelta, todos los gastos operativos"
Herrera agrega que el costo del flete de soya se ha incrementado de Bs 1.200 a Bs 1.550 por tonelada, lo que no garantiza una ganancia significativa debido al aumento de los gastos operativos. En importaciones, la reducción de tarifas es notable, con ejemplos que indican que un viaje de carga seca ha bajado de Bs 35.000 a Bs 27.000, lo que representa una disminución del 22,9%.
El impacto del aumento del diésel también afecta al sector agrícola. Jaime Hernández, gerente de Anapo, señala que los fletes han subido entre un 40% y un 45%, y que muchos productores absorben estos costos sin poder trasladarlos al precio de sus productos, lo que pone en riesgo sus márgenes de ganancia.
Por su parte, Alcides Córdoba, presidente de Concabol, menciona que el sector cañero enfrenta problemas similares, comenzando la zafra con incertidumbres sobre el abastecimiento de diésel y lidiando con el alza en sus costos operativos. La combinación de estos factores genera un panorama complicado para todos los actores del comercio exterior en Bolivia.