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POLÍTICA

Cívicos demandan una postura unificada del Gobierno sobre la situación de Evo Morales

· Marcelo Saucedo

Las recientes diferencias entre Mirko Sokol, comandante general de la Policía Boliviana, y el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, han suscitado reacciones en el ámbito cívico, poniendo de manifiesto una aparente crisis de coordinación dentro del Ejecutivo.

Stello Cochamanidis, presidente del Comité Pro Santa Cruz, expresó su preocupación por las posturas contradictorias de ambos funcionarios respecto al cumplimiento de la orden de aprehensión contra Evo Morales. "Uno dice una cosa y el otro otra. Es fundamental que se sienten a dialogar y lleguen a un consenso", subrayó, cuestionando la falta de claridad en el mensaje gubernamental.

Cochamanidis enfatizó que la ejecución de la orden judicial debe ser respetada, y manifestó que, si alguna autoridad está poniendo obstáculos, es responsabilidad del presidente Rodrigo Paz tomar medidas al respecto. "La orden debe cumplirse conforme a la ley, y es vital que se le dé la respuesta que corresponde", agregó.

El dirigente también destacó que el enfoque no debería centrarse en la relevancia de la captura de Morales, sino más bien en garantizar que el mandamiento judicial sea ejecutado sin dilaciones. Además, instó a las autoridades a concentrar sus esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado, brindando mayor seguridad a la ciudadanía.

Estas declaraciones surgen en un contexto donde Sokol ha señalado que la detención de Evo Morales “no es una prioridad” para la Policía, mientras que el ministro Oviedo afirmó que dicha captura ha sido establecida como una “tarea prioritaria” por el Gobierno. Esta discordancia ha generado un aumento en las críticas hacia la falta de alineación dentro del gabinete y ha abierto interrogantes sobre el futuro de la dirección policial.

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