ECONOMÍA El impacto de la eliminación del subsidio al diésel en la economía boliviana
La reciente decisión del gobierno boliviano de suprimir el subsidio al diésel alterará considerablemente la dinámica de costos en el país. Según analistas económicos, aunque esta medida promete disminuir la carga fiscal y combatir el contrabando, podría traducirse en mayores precios para el transporte, la producción y, en consecuencia, para los consumidores.
El precio del diésel ha aumentado de Bs 9,80 a un nuevo precio inicial de Bs 17,95, lo que representa un incremento del 83%. Este ajuste no será definitivo y estará sujeto a un mecanismo que considerará el costo de importación y las fluctuaciones del mercado internacional.
El economista Fernando Romero señala que, aunque la eliminación del subsidio podría mejorar las finanzas públicas al reducir la necesidad de financiar la diferencia de precios, este ahorro no debe ser confundido con una reducción neta en el gasto estatal, dado que se deben considerar los costos adicionales que enfrentan transporte y empresas.
Las actividades que dependen del diésel, como el transporte de carga, la agricultura, y la minería, se verán impactadas de inmediato por este aumento de costos. Esto podría reflejarse en el incremento de tarifas de transporte y precios de productos, con el riesgo de generar una "inflación de costos" que afecte principalmente a las familias de menores ingresos, quienes dedican una mayor parte de su presupuesto a bienes esenciales.
Nuevos mecanismos de ajuste de precios
Francesco Zaratti, experto en energía, destaca que el nuevo precio no es estático. Según el Decreto Supremo 5716, se establecerá un mecanismo que vinculará el costo del diésel en el mercado interno con el precio internacional y el tipo de cambio, lo que significa que los consumidores bolivianos estarán más expuestos a las variaciones del mercado global.
El economista Gonzalo Chávez advierte sobre el riesgo de que el país pase de un sistema en el que el Estado asumía parte del costo a uno donde los consumidores asuman la volatilidad de precios internacionales. Propone la creación de un precio de referencia que incluya un mecanismo de estabilización para mitigar fluctuaciones extremas.
A pesar de la eliminación del subsidio, los analistas enfatizan que esto no solucionará automáticamente los problemas de abastecimiento. Bolivia sigue dependiendo de las importaciones de diésel, por lo que se necesitarán divisas y capacidad operativa para asegurar el suministro adecuado.
El gobierno ha indicado que los recursos ahorrados por la eliminación del subsidio se destinarán a programas sociales y de infraestructura. Sin embargo, la efectividad de esta estrategia dependerá de cómo se manejen los ahorros y del impacto real en la inflación y el poder adquisitivo de la población.
"El resultado de la reforma dependerá de cuánto del aumento del combustible termine trasladándose a precios de transporte y alimentos" – Gonzalo Chávez.
En conclusión, aunque la eliminación del subsidio al diésel puede ofrecer un alivio fiscal y una mejor alineación con los precios internacionales, los efectos en la economía y en el bienestar de las familias serán determinantes para evaluar el éxito de esta medida en el contexto boliviano.