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ECONOMÍA

Aumenta la producción de refinerías, pero Bolivia continuará importando combustibles

· Sergio Justiniano

Las refinerías del país están en proceso de aumentar su producción, lo que podría significar una reducción en los costos y un alivio parcial ante la escasez de combustibles. Sin embargo, esta mejora no será suficiente para satisfacer la demanda interna, lo que obligará a Bolivia a seguir importando combustibles como diésel y gasolina.

Según el especialista en hidrocarburos, Orlando Vaca, Bolivia requiere aproximadamente 92.000 barriles de petróleo crudo al día, sin embargo, la capacidad máxima de las refinerías nacionales oscila entre 60.000 y 64.000 barriles diarios. Esto deja un déficit de cerca de 30.000 barriles que debe ser cubierto con importaciones.

A pesar de que las refinerías operen a su máxima capacidad, la necesidad de importar combustibles permanecerá. Vaca subraya que "independientemente de que estemos a máxima capacidad de refinación en Bolivia, igual vamos a tener que importar gasolina, diésel y jet fuel".

El reto para el país radica en importar petróleo en lugar de combustibles terminados, lo cual podría mejorar la eficiencia de las refinerías y reducir costos a largo plazo. Esto, sin embargo, no implica una recuperación total de la soberanía energética.

Además, Vaca apunta que Bolivia podría enfrentarse a una necesidad de importar gas natural a partir de 2028 o 2029, lo que complicaría aún más la situación energética del país, que hasta hace poco era un exportador significativo de gas. El analista alerta que este escenario podría poner en peligro el abastecimiento interno y afectar negativamente la generación eléctrica, que depende en un 70% del gas natural.

La producción de petróleo en Bolivia ha sufrido una caída drástica. Si en 2006 se extraían cerca de 25.000 barriles diarios, actualmente esa cifra se ha reducido a unos 3.000 barriles. Esta disminución se atribuye a políticas implementadas desde 2006 que han desincentivado la exploración y producción.

Vaca destaca que, aunque el país todavía posee potencial para aumentar su producción de gas y petróleo, esto requerirá un tiempo considerable, así como la implementación de políticas que incentiven la inversión y la exploración. Se estima que los efectos de estas políticas podrían comenzar a vislumbrarse en un periodo de cinco a siete años.

En conclusión, aunque la mejora en la producción de las refinerías promete ofrecer cierto alivio ante la crisis actual de combustibles, el problema fundamental reside en la falta de reservas de petróleo y gas, lo que lleva a la urgente necesidad de explorar nuevas fuentes para evitar una creciente dependencia energética.

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