CULTURA Rincón Santa Rosita: Un festín de sabores en la plaza de la tradición
Rincón Santa Rosita ha sabido convertirse en un emblema de la gastronomía de la región, gracias a sus nueve hornos de barro que son parte esencial de la vida comunitaria y la oferta culinaria que se presenta en su Plaza de la Tradición Warneña. Los fines de semana, familias cruceñas se acercan para disfrutar de delicias como el pan de arroz y cuñapé, preparados con esmero por los habitantes del lugar.
La calidez del ambiente y la amabilidad de sus pobladores son parte del atractivo que reciben los visitantes. Rosa Méndez y Elisabeth Mariano son dos de las mujeres que dan vida a esta tradición culinaria. Mariano, quien ha pasado toda su vida en la comunidad, recuerda cómo su familia fue pionera en la creación de los primeros hornos de barro. Su tía fue una de las primeras en hacer uno, y desde entonces, el lugar ha crecido en popularidad con más cabañas y hornos.
Ubicada a solo un kilómetro de Warnes, esta comunidad ha crecido desde su fundación en los años 50, albergando actualmente a unas 600 familias. Rosario Ortiz, otra habitante de Rincón Santa Rosita, menciona que "aquí viene la gente y toma su cafecito con horneados", lo que resalta el espíritu comunitario del lugar.
Tradición y devoción religiosa en la comunidad
La cultura religiosa también es un pilar en la vida de Rincón Santa Rosita, donde se rinde culto a Santa Rosa de Lima. Las festividades en honor a la santa son momentos clave que mantienen unida a la comunidad. Rosa Méndez, que ha estado cocinando durante más de veinte años, destaca que los platos típicos como el locro de gallina, patasca y majao, son parte fundamental de esta tradición.
Méndez también expresa la necesidad de conservar y dar mantenimiento a las cabañas y la plaza, que se ha convertido en un punto de encuentro. Este espacio no solo alberga la gruta de Santa Rosa, sino que es vital para el turismo del área.
A pesar de su belleza y atractivo, Rincón Santa Rosita enfrenta ciertos desafíos. La comunidad solo cuenta con una escuela que abarca hasta el nivel primario, lo que obliga a los niños a viajar a Warnes para continuar su educación secundaria. Además, carecen de una posta sanitaria y el estado de los caminos es precario, especialmente durante la temporada de lluvias.