SOCIEDAD La migraña: Un desafío mayor para las mujeres y su manejo efectivo
La migraña es una condición neurológica que afecta a aproximadamente una de cada siete personas en el mundo, lo que representa más de mil millones de individuos, según la organización Migraine Trust. Esta afección se manifiesta con un dolor intenso que puede impactar negativamente en la vida laboral y personal de quienes la sufren.
Estudios indican que las mujeres son tres veces más propensas a experimentar ataques de migraña que los hombres. Esta diferencia de género se acentúa principalmente durante la pubertad y después de la menopausia, cuando las fluctuaciones hormonales juegan un papel determinante en la aparición de episodios de migraña.
La migraña no es provocada por un solo factor, sino que suele ser el resultado de una combinación de desencadenantes que sobrepasan el umbral de tolerancia del individuo. Entre estos factores se incluyen cambios hormonales, estrés, mala calidad del sueño y ciertas condiciones médicas, como niveles bajos de hierro o hipotiroidismo.
La doctora Katy Munro, experta en migraña, señala que los ataques pueden variar notablemente entre diferentes personas e incluso en un mismo individuo a lo largo del tiempo. Los síntomas pueden también incluir náuseas, mareos y confusión mental, además del dolor de cabeza característico.
Fases de un ataque de migraña
Los episodios de migraña se desarrollan en cuatro etapas: primero, la fase prodrómica, donde se presentan cambios de comportamiento como fatiga o dolor de cuello; luego, el aura, caracterizada por alteraciones visuales; a continuación, el dolor de cabeza que puede durar de cuatro a 72 horas; y finalmente, la fase posdrómica, que puede dejar a la persona con una sensación de agotamiento incluso después de que el dolor ha cesado.
Para manejar la migraña, se aconseja a los pacientes llevar un estilo de vida regular y analizar los posibles desencadenantes de sus ataques. Esto incluye mantener una alimentación equilibrada, buenos hábitos de sueño y, cuando sea necesario, recurrir a tratamientos médicos recomendados que pueden incluir analgésicos o terapias específicas.
La doctora Munro también menciona que, aunque algunos tratamientos pueden ser útiles, es fundamental que cada persona consulte con un especialista para determinar la mejor estrategia de manejo. Desde medicamentos hasta terapias complementarias como el yoga y la acupuntura, hay diversas opciones disponibles que pueden ofrecer alivio.