POLÍTICA Hugo Carvajal regresa a Bolivia y advierte sobre la crisis institucional
Hugo Carvajal Donoso, exdirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y exministro de Educación, regresó a Bolivia después de 17 años de residencia en España. Su salida del país se debió a su inclusión en un juicio de responsabilidades relacionado con los acontecimientos de octubre de 2003, durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, en el cual recibió estatus de refugiado político.
Ahora, Carvajal ha elegido establecerse en Santa Cruz de la Sierra y, en una reciente aparición en el programa Influyentes de EL DEBER, realizó un diagnóstico sobre el estado del país. Su análisis se centra en el claro deterioro de las instituciones, así como en la creciente dinámica ciudadana y económica que, según él, comienza a distanciarse de la política tradicional.
Perspectiva sobre el cambio en Bolivia
Aseguró que, tras su ausencia, encontró un país transformado, especialmente en Santa Cruz, donde percibe que la ciudadanía y la economía están tomando rumbos diferentes a los de la política. Destacó la crisis política que afecta a nivel global, comparando a Bolivia con naciones como Bélgica y Perú, donde a pesar de los cambios de liderazgo, mantuvieron una estructura institucional sólida.
Sin embargo, enfatizó que Bolivia enfrenta una grave debilidad institucional, advirtiendo sobre la desvalorización de la ética y la institucionalidad. Carvajal afirmó que el actual contexto ha permitido que la cultura de enriquecimiento rápido se imponga, lo que amenaza la democracia y permite la instauración de regímenes autoritarios.
Asimismo, planteó que la reconstrucción de la institucionalidad no debe limitarse al cambio de autoridades, ya que es fundamental modificar la cultura que rodea a las instituciones, donde el poder se busca más como un medio para obtener ventajas personales que como un instrumento de representación colectiva.
El papel de la Justicia en la reconstrucción institucional
Carvajal también mencionó la importancia de un nuevo enfoque para el Ministerio Público, sugiriendo que la función de esta institución debe ser resignificada para restaurar la confianza de los ciudadanos en el Estado. Propuso que la justicia debe funcionar bajo normas y procedimientos claros, evitando que el poder sea una herramienta para el abuso.
Finalmente, concluyó que la solución a los problemas de gobernabilidad no solo radica en la existencia de partidos políticos, sino también en la necesaria articulación entre estos, los gobiernos subnacionales y la sociedad organizada. Lo esencial es recuperar la noción de que el ejercicio del poder debe alinearse con el respeto a las instituciones y su funcionamiento.