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SOCIEDAD

Innovación y colaboración comunitaria para la protección del bosque chiquitano

· Sergio Justiniano

Desde 2019, los habitantes de Peniel, en el municipio de Roboré, departamento de Santa Cruz, han adoptado un enfoque novedoso para enfrentar los incendios forestales, fusionando el saber ancestral con prácticas científicas para resguardar su ecosistema.

Angélica Rivera, quien desde hace dos años ocupa el cargo de delegada comunal de gestión de riesgo, utiliza un dispositivo llamado ‘riesgómetro’ para evaluar el peligro de incendios. Esta herramienta le permite decidir si se permiten las quemas controladas, dependiendo de las condiciones climáticas y el nivel de riesgo que se indique.

La comunidad de Peniel se organiza bajo un modelo colectivo que promueve prácticas de ‘chaqueo’ responsables, además de colaborar con comunidades vecinas en caso de ser necesario. La estrategia de protección ante incendios se enfoca en tres etapas: prevención, preparación y respuesta, lo que ha llevado a una disminución notable de incendios en la región.

Cada mañana, Angélica Rivera realiza mediciones en una estación meteorológica que construyó junto a sus vecinos. Registra datos de humedad y temperatura, lo que le permite ajustar el calendario comunal de quemas. Si el riesgo es bajo o medio, se permite la quema con la supervisión de bomberos voluntarios; de lo contrario, queda prohibida.

La comunidad ha transformado su realidad desde el devastador incendio de 2019, que destruyó más del 60% de su territorio. En 2024, nuevos focos de fuego amenazaron nuevamente a Peniel, lo que motivó a Angélica a convertirse en bombera voluntaria, reforzando así la defensa de su ecosistema.

Richard Rivas, coordinador de enlace en la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), señala la importancia estratégica de Peniel en la prevención de incendios en la región. A través del Sistema de Alertas Tempranas Comunitarias, se ha logrado reducir significativamente el riesgo de incendios, fortaleciendo la capacidad de respuesta de la comunidad.

Emmanuel Weber Solís, a sus 16 años, representa la nueva generación en la gestión del riesgo. Utiliza herramientas técnicas para contribuir al monitoreo del riesgo de incendios, asegurando la continuidad de este esfuerzo comunitario.

A pesar de operar en apenas 80 de las 320 hectáreas que posee la comunidad, Peniel continúa con prácticas agrícolas sostenibles. La Fundación Amigos de la Naturaleza apoya la recuperación de las áreas afectadas por incendios mediante la entrega de semillas y herramientas, contribuyendo así a la reactivación de su producción.

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