SOCIEDAD Crisis energética en Bolivia: el consumo eléctrico se acerca a su límite
La situación energética en Bolivia ha alcanzado un nivel crítico, lo que plantea la inquietante pregunta sobre las consecuencias de un posible colapso en el suministro eléctrico. Según los expertos, esto podría llevar a un descontrol social inmediato debido a la interrupción de servicios vitales como el bombeo de agua, la atención médica y las comunicaciones.
Óscar Siles, presidente de la Asociación de Ingenieros en Energía, subraya que el sistema eléctrico es fundamental para el desarrollo del país. Las cifras son alarmantes: Bolivia tiene una producción de 11.795,7 gigawatts, mientras que el consumo llega a 11.762 gigawatts. Este escaso margen implica riesgos serios ante cualquier eventualidad.
Siles advierte sobre el peligro de racionamientos o cortes en diferentes áreas, además de señalar un problema adicional: la reducción de reservas de gas, indispensable para mantener la generación eléctrica.
Santa Cruz: el foco del consumo eléctrico
En las últimas dos décadas, el consumo eléctrico ha cambiado notablemente, trasladándose del sector industrial al hogar. En Santa Cruz, el consumo residencial se ha elevado de 1.645 gigawatts en 2005 a una proyección de 3.886 gigawatts en 2025, concentrando el 40,78% de la demanda total del sistema interconectado del país, con alrededor de 25.000 nuevas conexiones anuales.
Jorge Choque, vicepresidente de la Cámara Boliviana de Electricidad, explica que el horario de mayor consumo ha cambiado. Ahora, la mayor demanda se presenta entre las 14 y las 16 horas, en lugar de las noches como ocurría anteriormente, esto se debe a la creciente utilización de aires acondicionados.
Desafíos climáticos y necesidad de estrategia
El fenómeno conocido como 'Superniño' y las altas temperaturas que se anticipan podrían incrementar aún más el consumo eléctrico, poniendo en riesgo el equilibrio del sistema. Choque señala que esta situación no solo impactaría a Santa Cruz, sino que también podría repercutir en la economía, ya que la producción agrícola de la región depende en gran medida de la energía eléctrica.
Los especialistas coinciden en la necesidad de pasar de las palabras a la acción, instando a la implementación de una estrategia nacional coordinada entre diferentes niveles de gobierno para enfrentar la posible crisis eléctrica generada por el cambio climático.
- Uso adecuado del aire acondicionado: utilizarlo solo en presencia de personas y preferir modelos de bajo consumo.
- Gestión eficiente en el hogar: desconectar cargadores, apagar luces innecesarias y usar iluminación LED.
- Consciencia sobre el consumo: entender que el esfuerzo de un refrigerador en climas extremos es considerablemente mayor.
Los expertos hacen un llamado a la responsabilidad de la ciudadanía para conservar la energía eléctrica. "Lo que no cuidamos, no dura. Es hora de prestar atención a nuestra energía eléctrica antes de que sea demasiado tarde", concluyen, enfatizando la necesidad de adoptar hábitos de consumo más responsables.