CULTURA Vallegrande: un viaje gastronómico entre brasas y tradiciones
Vallegrande, una de las regiones más ricas en cultura culinaria de Bolivia, ha abierto sus puertas a la iniciativa Memorias del Paladar, donde se pone de relieve su producción agrícola y la hospitalidad de sus habitantes. Este municipio se ha establecido como un punto de referencia gastronómico, atrayendo a visitantes de todas partes del país y del extranjero gracias a su vibrante carnaval y, sobre todo, a su rica oferta culinaria.
En nuestra visita un jueves, un día dedicado a las emblemáticas kjaras, encontramos a doña Pilar García, quien dirige el restaurante 'Martín Pescador' y es una de las pioneras en la elaboración de este apreciado platillo. Con más de 30 años de experiencia, Pilar ha perfeccionado su receta personal, que está impregnada de la historia y tradición de Vallegrande.
Al preparar las kjaras, Pilar comparte que la sazón proviene de su madre y que junto a su esposo Martín han trabajado arduamente para ofrecer este manjar a su comunidad. Asegura que la clave del éxito radica en el amor y la dedicación que ponen en cada platillo, lo que ha llevado a que su versión sea preferida por muchos.
La cocción de las kjaras es especial; se colocan directamente sobre las brasas, lo que les da un sabor único. Doña Pilar explica que el tiempo de cocción es rápido, no supera los diez minutos, y asegura que al servirlas, no quedan residuos de ceniza, solo un plato limpio y delicioso.
Competencia sabrosa
Sin embargo, las kjaras no son el único atractivo gastronómico de Vallegrande. Don Marcelo Montaño, del negocio familiar 'Chicharrones doña Anita', comparte la popularidad de los "aviones", que son vértebras de chancho cocidas con amor y dedicación. Junto a su madre Ana Coca, Marcelo comienza su jornada a las tres de la mañana, asegurando que el secreto está en la calidad de la carne y en el tiempo de cocción.
Doña Petro, conocida por sus salteñas, también destaca en el panorama gastronómico, ofreciendo una variedad de estas delicias que no pueden faltar en el desayuno de los vallegrandinos. Cada mañana, despierta antes del amanecer para preparar sus productos.
Finalmente, no podemos olvidar a doña Susana Molina, quien con su panadería 'Vallegrande' se ha convertido en un pilar de la comunidad. Desde las tres de la madrugada, su equipo se encarga de hornear panes y empanadas, manteniendo tradiciones familiares y recetas que han pasado de generación en generación.