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ECONOMÍA

Transportistas bolivianos buscan diésel en el extranjero ante escasez nacional

· Daniela Antelo

La escasez de diésel en Bolivia ha forzado a los transportistas de carga internacional a buscar combustible en naciones vecinas. Según el dirigente del sector, Marcelo Cruz, los choferes que realizan rutas al exterior se ven obligados a llenar sus tanques en estaciones de servicio de Chile, Perú y Brasil, donde el litro de diésel puede llegar a costar entre 15 y 17 bolivianos si se compra con factura.

Cruz destacó que la situación se ha vuelto insostenible, ya que un camión que hace un recorrido desde Santa Cruz hacia Perú o Chile puede tardar hasta un mes en completar su viaje, debido a las demoras para llenar el tanque en diferentes puntos. Esto no solo afecta la programación de los viajes, sino que también incrementa los costos operativos, incluyendo los salarios de los conductores y otros gastos.

La crisis de abastecimiento ha llevado a que el sector del transporte pesado esté enfrentando dificultades durante 53 días, afectando tanto a las áreas urbanas como a las provincias y localidades fronterizas. Esto ocurre a pesar de que el Gobierno asegura estar trabajando para normalizar la situación de suministro de combustible, con anuncios de despachos de diésel desde la estatal YPFB.

Sin embargo, las quejas persisten, y un informe de la Defensoría del Pueblo identificó problemas en la distribución de combustible y recomendó a YPFB mejorar la transparencia en la asignación de volúmenes a las estaciones de servicio. El Gobierno, por su parte, atribuye la crisis a problemas logísticos y no a la falta de recursos para importar carburantes.

Frente a esta problemática, Cruz propone que se faciliten mayores condiciones para que el sector privado pueda importar y comercializar diésel, sugiriendo una eliminación o reducción de impuestos que actualmente representan un 30% del precio del combustible importado. La idea es permitir que quienes tengan acceso a dólares puedan importar directamente y ofrecer el producto a precios competitivos.

El aumento en los costos de transporte, consecuencia de la escasez de diésel, también podría repercutir en los precios finales de productos para los consumidores, lo que representa un desafío adicional para la economía local. Cruz advierte que el problema de acceso a divisas en el país es un factor estructural que agrava la crisis, contrastando con la explicación gubernamental que atribuye la situación a dificultades logísticas en la cadena de abastecimiento.

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