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ECONOMÍA

Seis estrategias para potenciar los ingresos del sector minero en Bolivia

· Marcelo Saucedo

Según el especialista en minería, Héctor Córdova, la actividad minera debe trascender su función tradicional de extracción y convertirse en un motor de desarrollo económico que genere mayores ingresos para el país.

Una de las primeras medidas que propone es la mejora de la trazabilidad en las exportaciones. Es fundamental que Bolivia tenga claridad sobre la cantidad de mineral extraído, las entidades que lo comercializan, el proceso de industrialización y los datos de exportación.

Córdova también señala la necesidad de reforzar las acciones en contra del contrabando y la subdeclaración, especialmente en el sector del oro, donde estas prácticas son más comunes.

Además, sugiere potenciar al Servicio Nacional de Registro y Control de la Comercialización de Minerales y Metales (Senarecom) a través de una mejor coordinación con las autoridades locales y regionales.

El analista también menciona que es crucial revisar la estructura de comercialización del oro para incrementar el porcentaje de producción que se maneja por vías legales.

Córdova enfatiza que aprovechar el actual ciclo de precios en el mercado internacional es vital para fomentar la exploración. No explorar en este momento podría poner en riesgo la producción futura del país.

Finalmente, destaca que es esencial mejorar las condiciones para atraer inversiones tanto nacionales como extranjeras. Esto incluye garantizar seguridad jurídica, establecer un marco regulatorio estable, y asegurar un acceso adecuado a divisas y a la infraestructura necesaria.

“No se trata simplemente de bajar impuestos para atraer empresas. Se trata de construir un sistema en el cual el Estado capture una renta razonable, la inversión tenga previsibilidad y las comunidades productoras reciban beneficios verificables.”

Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), complementa que es fundamental canalizar parte de las rentas extraordinarias hacia la infraestructura, educación técnica, tecnología, exploración y la capacidad industrial del país.

Finalmente, Rodríguez compara la situación de Bolivia con la de otros países de la región, señalando que mientras Chile captó casi 15.000 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa el año pasado, y Perú 12.000 millones, Bolivia solamente recibió poco más de 600 millones, lo que revela la necesidad urgente de cambiar esta tendencia.

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