ECONOMÍA Reformar la Ley de Inversiones para reactivar la economía boliviana
Guyana, con un área similar a la del Beni, ha atraído en 2025 cerca de 9.000 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED), mientras que Bolivia apenas logró 620 millones de dólares. Esta discrepancia plantea interrogantes sobre por qué el capital se siente atraído por algunos países y, en cambio, pasa desapercibido en otros.
A pesar de que en 2025 la IED en Bolivia creció un 73,3%, la mayor parte de esta cifra, un 76%, corresponde a reinversiones de empresas ya establecidas en el país, dejando solo un 2% de nuevas aportaciones de capital. Esto revela que, aunque las empresas existentes deciden quedarse, la llegada de nuevas inversiones es escasa.
Ante la inminente disminución de las reservas de gas, Bolivia debe diversificar su economía. Existen numerosas oportunidades en sectores como el litio, minerales críticos, agroindustria, energías renovables y turismo. Sin embargo, contar con recursos no garantiza automáticamente la llegada de inversiones. El capital requiere un análisis de riesgos y oportunidades, así como un entorno de certeza y estabilidad.
Una nueva Ley de Inversiones se convierte en una necesidad urgente. Esta legislación debe ser diseñada no solo para beneficiar al capital, sino para establecer un marco que fomente una relación equilibrada entre el sector privado y el Estado. Los inversionistas necesitan claridad en las condiciones, seguridad jurídica y certeza de que sus derechos serán respetados, mientras que el Estado debe exigir responsabilidad en términos de producción, empleo y cumplimiento normativo.
Incentivos fiscales podrían ser parte de esta estrategia, pero deben estar vinculados a resultados tangibles. No basta con reducir impuestos; es fundamental que los beneficios se utilicen para impulsar proyectos que generen empleo, exportaciones y desarrollo industrial, asegurando así un retorno a la sociedad.
Sin embargo, es crucial entender que una nueva ley no será la solución mágica para atraer inversiones. La efectividad de la normativa se verá comprometida si los trámites burocráticos son engorrosos o si las condiciones cambian de forma arbitraria. La verdadera seguridad jurídica se construye a partir del cumplimiento efectivo de los compromisos estatales.
En un contexto global cambiante, Bolivia debe posicionarse para competir no solo por inversiones en petróleo o gas, sino también en áreas como tecnología y energías renovables. El país cuenta con recursos naturales, tierras fértiles y un capital humano valioso, pero no puede seguir confiando en que estos factores atraerán inversiones por sí solos. La inversión llega donde hay oportunidades reales y se establece en lugares donde existe confianza.
Guyana ha hallado su camino a través del petróleo, y ahora Bolivia necesita encontrar su propia ruta hacia el desarrollo económico, demostrando que aquí hay certezas, oportunidades reales y un futuro prometedor.