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ECONOMÍA

Perspectivas de las oleaginosas en Bolivia: entre desafíos y oportunidades

· Sergio Justiniano

Las oleaginosas, destacando la soya y el girasol, son altamente valoradas en la región andina por su alto contenido proteico, producto de las condiciones favorables de cultivo en las tierras bolivianas. Ronald Campbell Ivanoff, gerente de Campivacorp, subraya que la soya boliviana tiene una ventaja competitiva en términos logísticos, ya que puede llegar a Perú en aproximadamente 11 días, en contraste con los 30 días que toman los envíos desde Argentina.

Bolivia se posiciona como un importante exportador de oleaginosas, principalmente hacia Perú, Ecuador y Colombia, en diversas formas como grano, torta de soya y aceites. Sin embargo, el desarrollo del sector enfrenta obstáculos logísticos y regulatorios que pueden limitar su crecimiento.

Estructura del sector oleaginoso en Bolivia

La cadena de producción de oleaginosas está compuesta por varios actores clave, donde la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) representa a unos 14.000 productores, mientras que la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (CAPPO) agrupa alrededor de 4.000. La industria procesadora se organiza en la Cámara de Industrias Oleaginosas de Bolivia (CANIOB), que incluye a empresas como IASA y Alicorp.

El sector oleaginoso contribuye significativamente a la economía nacional, representando entre el 30% y el 40% de las exportaciones no tradicionales, con valores anuales que varían entre 1.500 y 2.500 millones de dólares. Además, se estima que aporta entre el 5% y el 7% al Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Retos y oportunidades

A pesar de su importancia, el sector oleaginoso enfrenta desafíos técnicos y logísticos, así como una dependencia en los corredores hacia puertos del Pacífico que incrementa costos. Esto limita su competitividad frente a países como Brasil y Paraguay, que han avanzado en el uso de biotecnología y en condiciones para el comercio exterior.

Las condiciones del mercado interno también son un factor a considerar. Si bien se han presentado restricciones de precios y controles en las exportaciones, se han tomado medidas recientes para flexibilizar estas regulaciones, lo que podría abrir nuevas oportunidades para el sector.

El director de IASA, Diego Moreno, menciona que el sector oleaginoso no solo es crucial por su capacidad de generación de empleo, sino que también actúa como un motor de desarrollo económico al proporcionar insumos esenciales para la agroindustria boliviana.

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