SOCIEDAD Médicos analizan el caso de Asunta, quien padece un tumor gigante en Montero
Asunta Chamo Posiabo, proveniente de San Ignacio de Velasco, fue diagnosticada gracias a una campaña de detección de cáncer oral. La mujer, que ha lidiado con un tumor durante casi dos décadas, llegó al Hospital de Montero Oscar Urenda, donde fue sometida a diversos estudios médicos.
El tumor, que en sus inicios era una pequeña lesión, ha crecido hasta alcanzar un peso que supera los dos kilos. Su hijo, Roberto Lijerón, comentó que la familia ha estado buscando atención médica durante años, esperando que finalmente su madre reciba el tratamiento necesario.
Asunta fue trasladada en ambulancia desde el Hospital Municipal Julio Manuel Aramayo, donde fue estabilizada antes de ser referida a Montero. El director del hospital, David Llanos, declaró que los estudios iniciales sugieren que la masa podría haber surgido en la glándula parótida, y se sospecha que es un adenoma pleomórfico, un tipo de tumor que crece lentamente.
Llanos también enfatizó la importancia de que la población busque atención médica ante los primeros signos de cualquier problema, para evitar que lesiones como la de Asunta avancen sin tratamiento. La paciente fue ingresada en la sección de Oncología donde se están llevando a cabo evaluaciones exhaustivas.
El cirujano oncólogo Leonardo Jiménez explicó que el primer paso en el manejo de Asunta fue realizar una tomografía para determinar la extensión de la lesión. Se procedió luego a realizar una biopsia guiada por ecografía, cuyas muestras ya fueron enviadas a Patología para su análisis.
A pesar de su situación, la paciente se encuentra estable, aunque experimenta molestias debido al tamaño del tumor, lo que le dificulta alimentarse. Por ello, se le ha proporcionado una dieta líquida mientras se esperan los resultados de la biopsia que definirán el tratamiento a seguir.
Asunta ha sido optimista durante su proceso, según la médica Gabriela Mamani, quien destacó que la paciente había buscado atención durante siete meses y había enfrentado dificultades para ser atendida en Santa Cruz. Su traslado a Montero representa una nueva esperanza para ella y su familia, quienes esperan que pronto se tomen decisiones sobre su atención médica.