SOCIEDAD La lucha diaria de Erlinda Ovando por el sustento familiar
Erlinda Ovando, una mujer de 64 años, inicia su jornada a las 6:00 de la mañana en Santa Cruz de la Sierra. Su objetivo es recolectar cartón, plástico y papel para venderlos, lo que le permite obtener los ingresos necesarios para la alimentación diaria de su hogar. A pesar de los problemas de salud que la aquejan y el aumento en los precios de los alimentos, no se detiene en su labor.
Cada día, Erlinda debe caminar largas distancias, incluso en la zona del río Piraí, hasta llegar al Mercado Abasto, donde comercializa los materiales que logra recolectar. La intensa jornada la obliga a regresar a casa a las 3 de la tarde, antes de que el calor del sol se torne insoportable.
El esfuerzo que realiza es un reflejo de las dificultades que enfrenta para satisfacer sus necesidades básicas. Reunir el dinero suficiente para comprar carne puede tomarle varios días de trabajo. Ella explica: "Para comprarse un kilo de carne hay que juntar 100 kilos de cartón. Si nos matoneamos, en cuatro días juntamos. Comer carne es un lujo para nosotros ya".
Además de las dificultades económicas, Erlinda sufre problemas en la columna que le dificultan la movilidad. Una cirugía que tendría un costo aproximado de Bs 20.000 está fuera de su alcance, lo que la obliga a postergar el tratamiento necesario para mejorar su calidad de vida.
A pesar de sus propias limitaciones, Erlinda se preocupa por los demás. Comparte lo poco que logra conseguir con otras personas que también enfrentan problemas económicos. Cuando tiene la oportunidad de recibir alimentos o reunir productos, su prioridad es ayudar a quienes están en situaciones más críticas.
La historia de Erlinda Ovando pone de manifiesto las penurias que atraviesan quienes dependen del reciclaje como única fuente de sustento, en un contexto donde el costo de vida sigue en aumento y las limitaciones económicas les impiden acceder a servicios médicos imprescindibles.