POLÍTICA Gobierno elimina subsidio al diésel pero reitera su apoyo al pueblo boliviano
En una reciente declaración, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, anunció que el Gobierno ha decidido retirar el subsidio al diésel. Sin embargo, enfatizó que esta decisión no implica la eliminación de las medidas de protección para el pueblo boliviano. La eliminación del subsidio responde a la necesidad de enfrentar una situación económica insostenible y busca estabilizar el mercado de este combustible en el país.
Gálvez realizó estas afirmaciones durante una conferencia de prensa en Santa Cruz, donde discutió las implicaciones de la medida tras las reuniones con transportistas. El presidente Rodrigo Paz había previamente anunciado que el costo del diésel se ajustará al precio internacional, lo cual se fundamenta en la necesidad de frenar el contrabando y asegurar el abastecimiento.
El vocero subrayó que la decisión de eliminar la subvención busca reducir el gasto estatal, que asciende a aproximadamente $us 55 millones cada semana. Para mitigar el impacto en la población, el gobierno presentará un paquete de medidas sociales y financieras para apoyar a los sectores más vulnerables.
Retos y medidas de apoyo social
Además de anunciar la eliminación del subsidio, Gálvez indicó que se implementarán 10 medidas iniciales de alivio social. Estas regulaciones se aplicarán de manera diferenciada para distintos tipos de transporte, incluyendo urbano e internacional, así como para flotas y trufis. El objetivo es proteger a las poblaciones más afectadas por el ajuste en los precios del diésel.
En este contexto, Gálvez mencionó que el encarecimiento del diésel no es exclusivo de Bolivia, sino que forma parte de una crisis global que afecta a países de la región, como Brasil, Argentina, Uruguay y Perú, así como a naciones en Europa y Asia debido a la baja en la producción de combustible a nivel mundial.
Por otro lado, el vocero gubernamental se refirió a las posibles reacciones negativas de algunos sectores, que han anunciado protestas. Gálvez consideró estas movilizaciones como intentos de desestabilización política y advirtió sobre el riesgo de que estas acciones afecten a la población en su acceso a bienes básicos como alimentos y combustibles.
"No castiguemos a la población. Nadie quiere volver a validar un esquema político que castiga a la gente sin alimentos, combustible ni medicinas".
Finalmente, Gálvez criticó duramente al expresidente Evo Morales, acusándolo de ser parte del problema económico actual, afirmando que su gestión desembocó en una crisis que ahora el gobierno busca resolver. Afirmó que el gasto mal gestionado por administraciones anteriores, que alcanzó los 15.000 millones de dólares de las Reservas Internacionales, fue un factor clave en la situación que enfrenta el país.