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ECONOMÍA

¿Es el momento de transformar la matriz energética en Bolivia?

· Sergio Justiniano

Durante más de veinte años, el desarrollo económico de Bolivia se sustentó en el gas natural, que ha sido la principal fuente de energía para el sistema eléctrico. Sin embargo, la reciente disminución de las reservas de este recurso ha llevado al país a replantearse su matriz energética y su futuro.

En la actualidad, la realidad de la generación de electricidad en Bolivia es bastante asimétrica. De diez bombillas encendidas en un hogar promedio, siete dependen de la energía producida por centrales termoeléctricas que utilizan gas natural, mientras que solo tres funcionan con fuentes renovables como la hidroeléctrica, eólica, solar o biomasa. Esta configuración comienza a generar interrogantes sobre la viabilidad del sistema eléctrico a largo plazo.

Ángel Zannier, presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad, advierte que hacia 2028, la producción de gas podría ser insuficiente para satisfacer las necesidades internas del país. Esto obligará a Bolivia a tomar una decisión crítica: ¿destinar el gas al consumo interno o continuar con las exportaciones?

Francesco Zaratti, analista en energía, enfatiza que el desafío no es una crisis de electricidad como tal, sino una crisis de hidrocarburos. A pesar de que la electricidad sigue fluyendo a los hogares bolivianos, el combustible para generarla está comenzando a escasear.

Zaratti utiliza una metáfora para describir la situación: Bolivia opera con dos pilares fundamentales: los hidrocarburos y el sistema eléctrico. Mientras uno de estos pilares se debilita, el otro tiene el potencial de fortalecerse. No se trata de eliminar el gas, sino de diversificar y robustecer el sistema eléctrico para evitar una dependencia excesiva de un solo recurso.

La situación actual refleja una inversión significativa en termoeléctricas, donde el costo de generación ha sido artificialmente bajo debido a subsidios, en comparación con las tarifas en el mercado internacional. Esto ha llevado a que la generación a partir de hidroeléctricas haya disminuido notablemente en términos de participación del mercado, a pesar de que Bolivia cuenta con uno de los mayores potenciales hidroeléctricos del mundo.

Para garantizar que todos esos focos continúen encendidos en el futuro, es esencial que Bolivia inicie una transición energética que reduzca su dependencia del gas y potencie las fuentes renovables que han estado en el olvido durante años.

Zaratti propone que, en lugar de construir grandes represas, se podrían desarrollar proyectos hidroeléctricos de menor escala que se integren gradualmente al Sistema Interconectado Nacional. La experiencia del complejo de Zongo ilustra que es posible aumentar la capacidad eléctrica de forma escalonada y con menores inversiones.

Investigaciones apuntan hacia un futuro donde Bolivia podría abastecer toda su demanda eléctrica mediante la generación hidroeléctrica y, además, contar con excedentes para la exportación, siempre que se desarrollen las infraestructuras adecuadas. La pregunta que queda en el aire es, ¿qué tipo de energía alimentará esos diez focos en el futuro? La respuesta a esta cuestión no solo impactará el sistema eléctrico, sino que también definirá la capacidad del país para generar economía de manera sostenible y eficiente.

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