TECNOLOGÍA Edgardo Cuéllar: La Banca del Futuro en el Bolsillo del Consumidor
A lo largo de casi 30 años en el sector bancario, Edgardo Cuéllar ha sido testigo de una transformación radical en la forma en que las personas interactúan con su banco. Lo que antes era un proceso físico y rutinario ha dado paso a un sistema donde las transacciones se realizan principalmente a través de dispositivos móviles, permitiendo a los usuarios gestionar su dinero de manera más eficiente y frecuente.
Cuéllar destaca que la digitalización no se limita solo a la implementación de tecnologías, sino que implica un profundo entendimiento de las necesidades del consumidor. A medida que los hábitos de los clientes han cambiado, los bancos han tenido que adaptarse para reducir las fricciones y crear una relación más sólida con sus usuarios.
La Nueva Relación con el Cliente
La educación financiera ha cobrado una trascendencia mayor en este nuevo contexto. Antes, su enfoque se centraba en enseñar sobre créditos, pero actualmente es vital para ayudar a los clientes a comprender y utilizar herramientas de pago que pueden emplear en su rutina diaria.
El desafío de construir confianza entre el banco y sus clientes se basa en la claridad de los mensajes y la consistencia en las acciones. Cuéllar sostiene que cuando hay discrepancias entre lo que se comunica y lo que se ejecuta, la confianza se ve comprometida. Por ello, es crucial que el banco ofrezca una experiencia positiva a través de todos los canales disponibles.
La pandemia representó un punto de inflexión en la industria, acelerando la digitalización que ya había comenzado. El Banco Ganadero, gracias a su preparación previa, pudo ofrecer servicios completamente digitales, permitiendo a los clientes abrir cuentas y recibir tarjetas sin necesidad de salir de casa.
Cuéllar enfatiza la importancia de escuchar al cliente para decidir sobre nuevas transformaciones. El crecimiento urbano y las nuevas exigencias de los consumidores son factores que impulsan al banco a innovar constantemente, buscando simplificar la experiencia bancaria y ofrecer soluciones que se alineen con las expectativas de sus usuarios.
Finalmente, Cuéllar concluye que, aunque la tecnología seguirá evolucionando, el enfoque debe seguir estando en las necesidades del cliente. La capacidad de un banco para adaptarse a estos cambios y satisfacer esas expectativas es lo que definirá su éxito en el futuro.