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ECONOMÍA

Disminución de importaciones de combustibles genera incertidumbre económica en Bolivia

· Fabiola Suárez

El informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que en junio de 2026, las importaciones de combustibles y lubricantes en Bolivia cayeron a $us 140,9 millones, lo que representa una disminución del 42,9% en comparación con mayo. Este monto se considera el más bajo en los primeros seis meses del año, periodo en el cual el país gastó un total de $us 1.203,3 millones en la adquisición de estos productos.

Este descenso es preocupante, dado que Bolivia enfrenta serias dificultades para asegurar el abastecimiento de diésel y gasolina. La mayor parte de la caída en junio se atribuye a la categoría de combustibles elaborados, que incluye principalmente diésel y gasolina, pasando de $us 246,8 millones en mayo a los mencionados $us 140,9 millones en junio.

Sin embargo, el INE no proporciona información suficiente para concluir que esta reducción en las importaciones se deba exclusivamente a una escasez de dólares. No se aclara si la disminución se relaciona con restricciones financieras, problemas logísticos o una menor demanda, aunque el panorama sigue siendo complicado, con un descenso significativo en un contexto de abastecimiento interno irregular.

La situación de escasez de divisas no es nueva. El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, había señalado en meses anteriores que Bolivia tenía problemas para financiar la importación de combustibles, lo que a su vez elevaba las condiciones financieras para acceder a estos productos. En 2023, Ríos anticipó que el país necesitaría aproximadamente $us 3.000 millones para importar gasolina y diésel debido a la disminución de la producción nacional.

Este contexto resalta una dependencia creciente de las importaciones, ya que Bolivia ha dejado de ser un exportador neto de energía en distintos rubros, lo que obliga a recurrir al mercado internacional para satisfacer una parte cada vez más grande de su consumo interno. Esto pone de manifiesto que, aunque haya combustible en el mercado global, la falta de dólares para comprarlo complica el ingreso y distribución de estos en el país.

A pesar de que una reducción en la factura de importación podría interpretarse como un aspecto positivo desde el punto de vista del gasto, este dato debe ser analizado en el marco de la escasez actual. Las filas en las estaciones de servicio y las quejas de los sectores productivos sobre la dificultad para conseguir diésel continúan siendo una realidad. Así, una menor inversión en importaciones no necesariamente indica una mejora en la eficiencia del abastecimiento, sino que puede reflejar la llegada de volúmenes reducidos o retrasos en las compras.

La variabilidad en las importaciones también es notable. Luego de un gasto de apenas $us 58,5 millones en enero, las compras mostraron un incremento en febrero y abril, pero volvieron a caer en mayo y junio. Esto indica un flujo de importaciones irregular que dificulta la garantía de un suministro continuo.

YPFB sigue siendo el principal proveedor en el mercado interno, a pesar de que el Gobierno ha facilitado la participación privada en la importación y comercialización de combustibles a través del Decreto Supremo 5644. Sin embargo, la participación privada aún no ha alcanzado un nivel que permita sustituir o complementar de manera efectiva el abastecimiento actual, que sigue dependiendo de YPFB.

La menor oferta de combustible también tiene consecuencias en la vida cotidiana. Camiones que deben esperar días para cargar diésel o transportistas que optan por abastecerse en países vecinos a precios más altos, integran un costo que finalmente se refleja en la cadena logística. Por ejemplo, según el dirigente del transporte Marcelo Cruz, los transportistas internacionales están recurriendo a Chile, Perú y Brasil, donde el costo del diésel puede oscilar entre Bs 15 y Bs 17 por litro.

Este testimonio pone en evidencia que, aunque las importaciones se han reducido, la demanda sigue existiendo, siendo en muchos casos cubierta a precios más elevados fuera del país.

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