CULTURA Daisy Oviedo Gómez: Un legado artístico de 91 años
Daisy Oviedo Gómez, originaria de Camiri y con 91 años, recibió recientemente la Medalla al Mérito en Mención Cultura, otorgada por el Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz. Este reconocimiento resalta su vasta trayectoria y su valioso aporte al desarrollo cultural de su ciudad.
Desde joven, Daisy mostró un interés especial por el arte. Realizó sus estudios en Bellas Artes en la Universidad Mayor de San Andrés y en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, comenzando su recorrido artístico en 1970. A lo largo de su carrera, fue fundadora y presidenta de la Agrupación Libre de Artistas (ALA) desde 1983 hasta 2024.
En su hogar, una amplia casa situada en la tradicional Alameda Potosí, Daisy ha criado a sus cinco hijos, Carola, Gastón, Ramiro, Álvaro y Javier, rodeada de arte. Ella confiesa que cada uno de sus cuadros, de los más de 200 que ha presentado en diversas exposiciones, tiene una historia que contar, reflejando su vivencia y amor por la pintura.
Una pasión que se transmite en familia
La artista comparte que su esposo, el Dr. Marcelo Fernández Molina, quien fue pediatra, influyó significativamente en su decisión de dedicarse al arte. Su amor por la pintura comenzó en París, donde visitaba museos y se envolvía en el ambiente artístico. Daisy recuerda que su hija la animó a ingresar a la Escuela de Bellas Artes, donde encontró su pasión por la pintura y la escultura.
A lo largo de su trayectoria, Daisy ha explorado diversas técnicas y estilos. Desde la pintura al óleo hasta el collage, ha sabido adaptarse y experimentar con diferentes formas de expresión artística. Su enfoque incluye tanto la representación clásica como la creación de obras más libres, usando elementos naturales en sus obras.
En cuanto a su producción, Daisy recuerda que su primera exposición fue a finales de los años 70 en el Colegio Alemán de Santa Cruz, donde presentó una obra que fue adquirida por una figura pública. Desde entonces, su trabajo ha sido expuesto en varios lugares, incluyendo la Casa de la Cultura y el Hotel Los Tajibos, donde muchas de sus obras han encontrado nuevos hogares.
A lo largo de su carrera, ha cosechado varios premios, como el primer Premio de la I Bienal Nacional de Santa Cruz en 1977 y el Premio Goethe. Estos logros son un reflejo de su dedicación y talento, que continúan inspirando a futuras generaciones de artistas.
Si tienen un sueño, no lo abandonen por miedo, por la edad o porque alguien les diga que no pueden hacerlo. El camino de un artista requiere paciencia, práctica, esfuerzo y, sobre todo, amor por lo que hacemos. Cada error también nos enseña y cada obra nos hace crecer.