SOCIEDAD Comer saludable sin afectar el presupuesto: consejos prácticos
Llevar una alimentación saludable no tiene por qué implicar un mayor desembolso económico. La organización en las compras y la elección de productos nutritivos y asequibles son elementos fundamentales para lograrlo, evitando así que una parte del presupuesto se destine a alimentos procesados o compras innecesarias.
Durante una intervención en El Mañanero de Santa Cruz, la nutricionista Yamilka Estívariz proporcionó valiosos consejos para comer de manera saludable sin comprometer las finanzas. Según ella, las legumbres, como las lentejas, frijoles y garbanzos, representan una opción económica y nutritiva, ya que aportan proteínas y fibra, permitiendo la preparación de comidas abundantes.
En adición, los cereales como el arroz, el maíz y la avena son versátiles y contribuyen a completar las comidas de forma económica. Los huevos también son una fuente accesible de proteínas que se pueden incluir fácilmente en la dieta. Para las frutas y verduras, se recomienda adquirir productos de temporada y aprovechar los mercados locales, donde frecuentemente se pueden encontrar precios más favorables.
La planificación es esencial para optimizar los gastos. La especialista sugiere utilizar el fin de semana para realizar las compras y preparar las verduras, lavándolas y cortándolas para luego congelarlas en porciones que se utilizarán a lo largo de la semana. Esta estrategia no solo ahorra tiempo, sino que también reduce el desperdicio y evita las compras de emergencia.
Aprovechar todas las partes de los alimentos también es una forma de maximizar el presupuesto. Estívariz menciona que las vísceras, como el hígado o los riñones, pueden ser utilizadas en diversas recetas. Preparar sopas y platos abundantes con verduras también contribuye a crear comidas nutritivas y económicas.
En cuanto a los productos procesados, aunque a menudo parecen pequeñas compras, su costo se acumula rápidamente y puede afectar el presupuesto familiar. Por ello, priorizar alimentos frescos y optar por preparaciones caseras no solo mejora la calidad de la dieta, sino que también permite un mejor control financiero.
La nutricionista concluyó que una alimentación más rica en nutrientes puede generar una sensación de saciedad mayor, lo que a su vez ayuda a disminuir el picoteo innecesario. Aseguró que, al enfocarse en una dieta más nutritiva, se puede reducir la ansiedad y la frecuencia de las comidas, lo que también se traduce en ahorro.
La conclusión es clara: mantener una alimentación saludable no tiene por qué llevar aparejado un alto costo. Con una adecuada planificación, compras inteligentes, selección de alimentos de temporada y aprovechamiento de lo que ya se tiene en casa, es factible cuidar la salud sin que ello implique un gasto excesivo.