ECONOMÍA Brasil busca abrir una ruta al Pacífico a través de Bolivia
El proyecto que vincula Mato Grosso con San Ignacio de Velasco tiene como objetivo crear una nueva vía para que la producción brasileña logre acceso a los puertos de Perú, específicamente Chancay. Eraí Maggi, conocido como el 'rey de la soya', presentó esta iniciativa al Gobierno de Brasil y reveló que su familia posee tierras en Bolivia.
San Ignacio de Velasco, situado en la Gran Chiquitania del departamento de Santa Cruz, se considera un punto estratégico para permitir que Mato Grosso, uno de los mayores productores agrícolas de Brasil, expanda su mercado. La nueva carretera facilitaría la salida de más de 50 millones de toneladas de granos al comercio internacional, siendo la ruta más directa a seguir.
Detalles del Corredor Propuesto
El corredor entre Mato Grosso y San Ignacio de Velasco incluiría una conexión de aproximadamente 148 kilómetros que iría desde Laguna Marfil hasta Palmarito, y un tramo adicional de 77 kilómetros que llevaría hasta Vila Bela en Brasil. Esta iniciativa retoma una propuesta de los años 90, que había sido planteada en un acuerdo tri-nacional entre Bolivia, Brasil y Chile.
Herland Melgar, presidente de la Cámara de Transporte del Oriente (CTO), afirmó que el potencial económico de Mato Grosso justifica el desarrollo de esta ruta. De acuerdo a sus estimaciones, si Mato Grosso fuera un país independiente, se posicionaría como el octavo productor mundial de alimentos, con una producción que sobrepasa los 50 millones de toneladas.
El economista Gary Rodríguez, gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), también resaltó las posibilidades que este proyecto ofrece a Bolivia, no solo en términos de transporte de carga brasileña, sino también para el desarrollo de servicios logísticos y la generación de nuevos ingresos a través de una mayor actividad comercial.
El avance de este proyecto ha generado opiniones divididas en Santa Cruz. El diputado Germaín Caballero expresó que es necesario convocar a un diálogo con autoridades locales para discutir las implicaciones que podría tener la carretera, advirtiendo que podría beneficiar en mayor medida al agronegocio brasileño y presionar sobre los recursos naturales de Bolivia.