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SOCIEDAD

Achiras: un pueblo en proceso de recuperación tras el desastre

· Julio Salvatierra

Casi diez meses han pasado desde que Achiras fue golpeado por una fuerte inundación el 17 de noviembre de 2025, que dejó huellas visibles en las casas, calles y en la cancha del pueblo. Las familias, en su mayoría afectadas, se esfuerzan por levantarse con sus propios medios a la espera de la asistencia que se había comprometido.

Las cicatrices del desastre son evidentes. Las paredes de muchas casas aún muestran las marcas del lodo, y algunos hogares permanecen abandonados. Verónica Eve Peña sigue desaparecida, y su ausencia pesa en la comunidad, especialmente entre sus seres queridos.

La Alcaldía de Samaipata ha comenzado a gestionar la reconstrucción de las viviendas, con 24 carpetas ya aprobadas para su reconstrucción. Sin embargo, los residentes expresan su preocupación, ya que algunos todavía tienen que reparar sus casas por su cuenta, debido a la demora en la llegada de la asistencia oficial.

Isidoro Paredes es uno de los afectados que perdió su hogar y actualmente vive en un baño que se salvó de la inundación. La comunidad ha respondido con generosidad, ayudando a construir un cuarto para que pueda vivir con dignidad.

María Susana Pérez y Pedro Centellas, docentes locales, lograron recuperar su hogar con el apoyo de sus hijos, aunque agotaron sus ahorros. Su historia de supervivencia tras el desastre resalta el espíritu de lucha de los pobladores, quienes no solo enfrentaron la fuerza del agua, sino también el trauma emocional que dejó la tragedia, especialmente en los niños, que aún sufren por lo ocurrido.

Ana María Yabeta, otra residente afectada, explicó cómo ha improvisado reparaciones en su vivienda. Ella y sus hijos escaparon del desastre, pero el miedo sigue presente cada vez que llueve. Su negocio, llamado "Tienda El Milagro", simboliza la esperanza de que aún es posible salir adelante a pesar de las dificultades.

"Nos sentimos abandonados totalmente, la gente está viendo la forma de levantarse con sus propios medios", comenta Ana María Yabeta.

Las autoridades municipales destacan que están trabajando para que la ayuda llegue a quienes la necesitan. Sin embargo, algunos trámites burocráticos han complicado el proceso, generando frustración en los damnificados. Se han solicitado medidas excepcionales para flexibilizar los requisitos y acelerar la asistencia.

El impacto del desastre también se siente en la única escuela del pueblo, que logró abrir sus puertas gracias a la colaboración de la comunidad. Sin embargo, el éxodo de familias que perdieron todo ha reducido la matrícula escolar, aunque se espera que algunos regresen a inscribir a sus hijos para el próximo año.

En general, los habitantes de Achiras continúan trabajando arduamente para reconstruir sus hogares y sus vidas, aferrándose a la esperanza de que pronto recibirán el apoyo necesario para superar esta difícil etapa.

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