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SOCIEDAD

Reaparición de filas por escasez de gasolina en Santa Cruz

· Sergio Justiniano

La escasez de gasolina vuelve a ser un problema en Bolivia, especialmente en Santa Cruz, donde muchas estaciones de servicio enfrentan dificultades para ofrecer el combustible subvencionado. En contraste, algunos puntos privados mantienen la venta de gasolina importada, que se encuentra a un precio considerablemente más alto.

Las filas en las estaciones de servicio han comenzado a notarse nuevamente en diferentes regiones del país. En Santa Cruz, la crisis se centra en la gasolina especial subsidida, mientras que en Cochabamba y otras ciudades como Sucre y Riberalta también se reporta la misma situación de espera prolongada por combustible.

YPFB ha confirmado las dificultades en el suministro, argumentando que hay suficientes volúmenes de combustible, y atribuye las largas esperas a un problema temporal en el transporte de cisternas. En este sentido, se llegó a un acuerdo con la Cámara Boliviana de Transporte de Derivados de Petróleo (Campetrol) para reanudar el traslado de combustibles.

A pesar de la reactivación del transporte, las dificultades de abastecimiento persisten. En Santa Cruz, la gasolina especial se mantiene a un precio regulado de Bs 6,96 por litro, mientras que los combustibles importados por empresas privadas, como BioPetrol, se venden a un costo de alrededor de Bs 18 por litro.

En Cochabamba, la desesperación de los conductores es evidente, ya que muchos han esperado desde horas de la madrugada en busca de gasolina. Algunos usuarios reportan esperas de hasta varias horas, con reclamos sobre la falta de información y la frustración por la escasez de combustible.

El Gobierno ha intensificado los controles sobre el uso de gasolina subvencionada. El Ministerio de Hidrocarburos anunció medidas para evitar el desvío de combustible hacia el mercado negro, bloqueando placas de vehículos con consumos irregulares y deteniendo a personas involucradas en actividades sospechosas.

Sin embargo, estos controles han generado descontento entre los consumidores, quienes han denunciado restricciones y problemas organizativos en las filas para acceder al combustible. Las quejas apuntan a la falta de información sobre las nuevas normativas y el manejo de las colas en los surtidores.

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