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CULTURA

Samaipata: un destino turístico que despierta los sentidos

· Marcelo Saucedo

Samaipata, un nombre que proviene del quechua que significa ‘descanso en las alturas’, ha sabido aprovechar su privilegiada ubicación a 1.650 metros sobre el nivel del mar. Este entorno natural no solo embellece el paisaje, sino que también le proporciona un clima agradable, en contraste con los extremos del llano cruceño y el altiplano, lo que favorece el cultivo de diversas plantas, especialmente las vides y el café.

En el ámbito vitivinícola, el viñedo 1750 se destaca no solo por su altitud, sino también por el cuidado en la producción de vino. La bodega Uvairenda, que se encuentra en esta región, ha logrado reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional, gracias a su enfoque en la calidad. José Lijerón, encargado de la bodega, comparte la pasión por el vino producido, resaltando que dos de sus variedades han sido premiadas en concursos internacionales, lo que demuestra la calidad de su trabajo.

Cosecha y producción del vino en Samaipata

La cosecha de las uvas se lleva a cabo entre diciembre y febrero, aprovechando la diversidad de climas que permite una maduración adecuada de la fruta. La bodega produce entre 38.000 y 42.000 botellas al año, destinas la mayor parte para el mercado local, aunque también exporta el 30% de su producción a países como Estados Unidos y Alemania.

Por otro lado, el café de Samaipata también ha encontrado su lugar en el mercado. Gabriel Ramallo, un emprendedor argentino, ha establecido un cafetal que sigue un proceso artesanal, donde principalmente mujeres participan en la cosecha. Este cultivo ha crecido en popularidad, y se ha convertido en una nueva alternativa económica y turística para la región.

  • Producción artesanal con participación mayoritaria de mujeres
  • Proceso de cosecha que asegura calidad
  • Ruta turística que atrae a visitantes

El recorrido turístico por Samaipata también incluye la comunidad Bella Victoria, donde la gastronomía local es un atractivo adicional. Rosa Berazaín, de esta comunidad, comparte la tradición de preparar platillos como el chancho a la cruz y bebidas típicas como la chicha y el arrope, que complementan la experiencia cultural y culinaria en la región.

Así, Samaipata no solo se establece como un destino turístico por su belleza natural, sino también por su rica oferta agrícola y gastronómica que promete deleitar a quienes lo visitan, estimulando tanto el interés local como internacional en sus productos.

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