CULTURA Artesanas de Paurito: Guardianas del arte de tejer sombreros de saó
En el municipio de Paurito, tres mujeres emprendedoras mantienen viva una actividad artesanal que es parte fundamental de la identidad de Santa Cruz: el tejido de sombreros y otros artículos con palma de saó.
Rosa Gutiérrez Campos, Yamile Moreno Vargas y María Brígida Melgar han logrado transformar esta práctica en un sustento para sus familias, además de servir como una forma de preservar los conocimientos heredados de sus antepasados. En este mes de Santa Cruz, sus historias son contadas y celebradas.
Rosa Gutiérrez aprendió el arte del tejido observando a su madre, quien la inspiró desde pequeña. "Me siento muy orgullosa de continuar el legado de mi difunta madre. Gracias a ella soy artesana y con eso he criado a mis hijos", expresa con emoción.
Proceso de elaboración y expansión del arte
- Preparación de la palma
- Eliminación de espinas
- Deshilachado de la hoja
- Tejido del botón y añadidos
- Formación de la copa y ala
Con el tiempo, estas artesanas han incorporado innovaciones a su trabajo. Yamile, por ejemplo, elabora de uno a dos sombreros diarios, y destina sus ingresos para apoyar a sus hijos y su hogar. Su arte ha cruzado fronteras, llegando incluso a Estados Unidos, donde creó una pieza especial inspirada en la Mujer Maravilla.
María Brígida Melgar, quien a los ocho años comenzó a tejer influenciada por su madre, suma casi 50 años de dedicación a esta labor. Para ella, mantener viva esta tradición es un legado familiar muy valioso. "Lo realizamos con las manos de mujeres valientes", afirma.
Las tres forman parte activa de la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Artesanías del Sombrero de la Palmera de Saó Andrés Ibáñez Paurito, creada para proteger esta tradición y facilitar la comercialización de sus productos. Paurito está reconocido por ley como la Capital Departamental del Sombrero de Saó.
A pesar de su dedicación, las artesanas enfrentan el reto de encontrar espacios para exhibir y vender sus creaciones. Hacen un llamado a las fraternidades locales para que den mayor visibilidad a esta expresión cultural. Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: aprender a tejer con orgullo y sin vergüenza.
Cada sombrero de saó va más allá de ser un simple objeto; representa trabajo arduo, sustento familiar, conexión con la naturaleza, tradición e identidad cruceña.