ECONOMÍA Bolivia enfrenta altos costos al importar diésel, advierte experto
El especialista en petróleo Carlos Delius alerta que Bolivia, aunque cuenta con dólares para importar diésel, puede enfrentar el inconveniente de que el combustible ya haya sido adquirido por otros compradores. Este fenómeno se debe a que el mercado global está altamente competitivo y la producción se compromete con antelación.
Delius enfatiza que el problema no es solo temporal, sino estructural, vinculado a factores como las sanciones a Rusia y la menor inversión en refinerías. Según el experto, el mercado de diésel está permanentemente ajustado, con inventarios por debajo de los promedios históricos.
El empresario critica la forma en que Bolivia realiza sus compras, ya que alrededor del 70% del comercio internacional funciona con contratos de largo plazo, mientras que el país se ha basado en operaciones de compra inmediata, lo cual resulta costoso y poco efectivo.
Delius menciona que, debido a la burocracia y a la falta de certeza en los pagos, las compras de diésel en Bolivia son significativamente más caras que en otros mercados. "Seguramente somos los que más caros o estamos entre los que más caro compramos".
El análisis revela que Bolivia necesita aproximadamente 40,000 barriles diarios de diésel, dependiendo en más del 90% de proveedores externos. Esto representa menos de dos días del comercio marítimo mundial, lo que limita el poder de negociación del país.
Delius aplaude la decisión gubernamental de permitir la importación de crudo para refinarlo en Bolivia, ya que esto podría permitir al país beneficiarse de su capacidad de refinación, actualmente infrautilizada. "El tema no es el petróleo, el tema es la capacidad de refinación".
El experto propone una serie de medidas para mejorar la situación del sector, entre ellas, la creación de un marco legal que facilite la importación privada de combustible y una simplificación burocrática que reduzca los tiempos de trámite.
Finalmente, Delius concluye que Bolivia no solo necesita definir quién importa el diésel, sino que debe transformarse en un comprador confiable y predecible, capaz de asegurar el abastecimiento antes que otros mercados se lo lleven. "El diésel no espera".