ECONOMÍA El agro recibe el 65% de los créditos del BDP, beneficiando a más de 70 mil productores
El Banco de Desarrollo Productivo (BDP) ha canalizado hasta agosto de este año un total de Bs 4.867,8 millones en créditos directos hacia el ámbito agrícola y ganadero, lo que representa una inversión significativa en el desarrollo de estas áreas. Este financiamiento se ha dirigido a casi 71.000 unidades productivas a lo largo de los nueve departamentos de Bolivia, consolidando al agro como el principal beneficiario de su cartera crediticia.
Los recursos destinados al sector abarcan una variedad de actividades productivas, que incluyen desde la siembra de hortalizas, tubérculos y cereales hasta la producción de oleaginosas, frutas, cacao y café. Gracias a este apoyo financiero, los productores han podido expandir sus áreas de cultivo, adquirir insumos y semillas, así como incorporar nuevas tecnologías y renovar sus equipos, lo que fortalece su capacidad productiva.
En el contexto del Día Internacional de la Agricultura, el BDP resalta que su enfoque hacia el sector no se limita únicamente a la concesión de créditos. El banco también ha proporcionado asistencia técnica a más de 134.641 productores hasta el 31 de julio, a través de capacitaciones, talleres y asesorías personalizadas, con el objetivo de mejorar las prácticas agrícolas y afrontar retos como el manejo de suelos y el uso eficiente del agua.
Además de los préstamos, el BDP ha implementado diversas herramientas informáticas para facilitar la toma de decisiones de los productores. Su Centro de Inteligencia Productiva (CIP) desarrolla plataformas que ofrecen información sobre condiciones productivas y riesgos asociados al sector agrícola. Entre estos recursos destaca el Sistema Agroclimático, que ayuda en la gestión de riesgos climáticos, y el Mapa de Complejidades Económico Productivas, que proporciona información útil para identificar oportunidades de inversión.
El banco también está comprometido con proyectos de sostenibilidad ambiental, destacando su esfuerzo en lanzar productos financieros verdes, que incluyen la primera emisión de Bonos Verdes en el mercado nacional y su acreditación ante el Fondo Verde para el Clima. Esto refleja una tendencia hacia un financiamiento más responsable que busca mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático.
El modelo de intervención del BDP se enfoca en una combinación de crédito, capacitación y acceso a información, para satisfacer las diversas necesidades de un sector que representa una parte fundamental de la economía boliviana. Este enfoque integral es vital para enfrentar los desafíos de productividad y adaptación a las condiciones cambiantes del clima, promoviendo así un desarrollo agrícola sostenible en el país.