Voces del Oriente
ECONOMÍA

La historia empresarial de Mario Anglarill: un legado de confianza y trabajo

· Julio Salvatierra

Mario Anglarill Salvatierra ha transformado un pequeño emprendimiento familiar en Sofía, una de las empresas alimentarias más relevantes de Bolivia. Junto a su esposa, Maida, estableció una cadena productiva que abarca desde la cría avícola hasta la distribución de alimentos. Su enfoque se basa en la intuición, el trabajo arduo y el cumplimiento de compromisos, aspectos que él considera fundamentales para el éxito.

Al reflexionar sobre los inicios de su negocio en 1976, Anglarill asegura que no cambiaría nada de su camino. Sin embargo, aconsejaría a su yo joven que confíe en su intuición y en los consejos de su familia. "Nunca hay que dejar a medias algo que se ha comenzado", menciona, resaltando que los tropiezos son oportunidades de aprendizaje.

Decisiones que marcaron el rumbo de Sofía.

Recordando momentos clave de su trayectoria, destaca la decisión de diversificar el negocio hacia la reproducción de pollos en 1983, lo cual cambió radicalmente la historia de Sofía. También menciona que el nombre de la empresa, Sofía, fue una elección sentimental, en honor a su madre.

A lo largo de los años, Sofía ha enfrentado diversas crisis, como la que tuvo lugar a finales de los años noventa, que combinó una sequía severa con una crisis económica. Anglarill recuerda que, a pesar de cumplir con todas sus obligaciones, un banco decidió cortar el crédito, lo que lo llevó a buscar recursos en otras instituciones y a forjar nuevas relaciones que fueron esenciales para el crecimiento futuro.

Al ser preguntado sobre cómo se puede transmitir la cultura empresarial a las siguientes generaciones, Anglarill afirma que sus hijos no heredaron cargos, sino que los ganaron con esfuerzo y dedicación. La decisión sobre quién asumiría la gerencia fue tomada en consenso entre ellos, lo que le dio confianza sobre la continuidad de la esencia familiar en la empresa.

Con medio siglo de experiencia, Anglarill expresa su preocupación por los obstáculos que enfrentan los productores en Bolivia, pero también mantiene la fe en la capacidad del país para superar adversidades. "El que apuesta por Bolivia con trabajo serio y visión de largo plazo, tarde o temprano cosecha", afirma.

"La confianza ha permanecido vigente cinco décadas porque se renueva todos los días, en cada producto que llega a la mesa de una familia boliviana."

Para Anglarill, los principios fundamentales que nunca ha estado dispuesto a comprometer son la honestidad y el cumplimiento de la palabra. Esos valores han sido la guía de su empresa, donde la confianza de los clientes es sagrada.

Finalmente, comparte que su mayor deseo es que su legado inspire a otros bolivianos a creer en su capacidad de construir grandes empresas desde la nada, resaltando que, con esfuerzo, honestidad y dedicación, es posible alcanzar el éxito.

Más de Economía