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El cerebro de las moscas: un modelo para estudiar el comportamiento humano

· Marcelo Saucedo

Un grupo de científicos ha realizado un avance significativo al mapear los 124 millones de conexiones de todas las neuronas en el cerebro de una mosca macho. Esta investigación se centra en la mosca de la fruta, destacando la complejidad de su estructura cerebral a través de una reconstrucción tridimensional que revela patrones sorprendentes de conectividad.

La imagen del cerebro muestra una notable simetría, con lóbulos que evocan grandes ojos y una sección central más delgada, todo ello intercalado con miles de coloridas conexiones neuronales. Esta asombrosa complejidad biológica no solo es estética, sino que proporciona un mapa detallado de las interacciones neuronales.

Al comparar el cerebro del macho con el de la hembra, los investigadores encontraron diferencias en las conexiones neuronales que podrían explicar comportamientos específicos como la agresividad, el cortejo y las vocalizaciones de apareamiento. Aunque estas diferencias no se pueden extrapolar directamente a los seres humanos, abren una puerta al entendimiento de cómo las variaciones genéticas afectan la conectividad cerebral en trastornos como el autismo y la esquizofrenia.

Implicaciones para la neurociencia

El profesor Gregory Jefferis, líder de esta investigación en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, considera que este descubrimiento representa un avance crucial en la neurociencia, similar a la invención del telescopio en la astronomía. Según él, la forma en que los genes modelan las conexiones neuronales es fundamental para entender el comportamiento.

Las diferencias observadas en los cerebros de las moscas macho y hembra son sutiles, pero significativas. Por ejemplo, durante el cortejo, el macho sigue a la hembra con la vista, un comportamiento que está relacionado con circuitos neuronales únicos asociados con su sistema visual. Asimismo, se ha identificado que los machos tienen un mayor desarrollo en las conexiones neuronales relacionadas con la agresividad y la producción de sonidos de cortejo.

"El cortejo también incluye que el macho baile frente a la hembra y le cante", comenta Philipp Schlegel, coautor del estudio. "El sonido se produce al vibrar las alas para generar una canción muy específica".

Los hallazgos no solo son relevantes para comprender el comportamiento de las moscas, sino que también ofrecen un modelo para investigar cómo los genes influyen en el comportamiento humano. El equipo de Jefferis ha establecido que las diferencias en el cableado neuronal son cruciales para entender los patrones de conducta en seres complejos, incluidos los humanos.

Este estudio, que incluye la colaboración de varias instituciones, sugiere que el análisis de los circuitos neuronales en organismos sencillos como las moscas puede proporcionar información valiosa sobre los procesos biológicos que afectan a los humanos y su comportamiento, abriendo nuevas vías para la investigación en neurociencia y genética.

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