Voces del Oriente
ECONOMÍA

El recorrido del agua que energiza miles de hogares

· Julio Salvatierra

En la región de los Yungas paceños, el agua desciende con fuerza desde las montañas, siguiendo un curso que ha permanecido inalterado durante milenios. Este recurso natural, que atraviesa densos bosques y quebradas antes de unirse a los ríos que fluyen hacia la Amazonía, se convierte en un protagonista inesperado en la producción de energía limpia. En este sentido, el Complejo Hidroeléctrico del río Taquesi, situado en el municipio de Yanacachi, transforma este líquido vital en electricidad, demostrando así el potencial de la hidroelectricidad en el país.

Desde su inauguración hace más de 20 años, esta central hidroeléctrica ha sido fundamental en el aporte de energía al Sistema Interconectado Nacional, posicionándose como uno de los proyectos privados más relevantes en el ámbito hidroeléctrico de Bolivia. Con una capacidad instalada cercana a los 90 megavatios, el Taquesi es un claro ejemplo de cómo la fuerza del agua puede convertirse en una fuente sostenible y confiable de energía.

La esencia del funcionamiento de una hidroeléctrica es bastante sencilla: aprovechar la energía del agua acumulada en alturas. Gastón Lemaitre Leaño, gerente de Operaciones y Mantenimiento de Hidroeléctrica Boliviana, destaca que una de las ventajas de la hidroelectricidad es la capacidad de almacenar energía en forma de agua, evitando la necesidad de baterías y permitiendo su conversión inmediata en electricidad.

El proceso inicia en el reservorio, donde el agua desciende de manera controlada a través de canales y túneles diseñados para maximizar la diferencia de altura, hasta llegar a la tubería de presión. En este punto, la energía potencial se transforma en energía cinética, lo que permite que el agua impulse los álabes de una turbina hidráulica y, a su vez, active un generador eléctrico.

Esta transformación es crucial, ya que el rotor del generador crea un campo magnético que induce electricidad en el estator, convirtiendo así la energía mecánica en energía eléctrica. Sin embargo, antes de que esta electricidad pueda ser utilizada, es necesario elevar su voltaje mediante un transformador para minimizar la pérdida de energía durante su transporte.

Una vez transformada, la electricidad se integra al Sistema Interconectado Nacional, que abastece a gran parte del país y lleva la energía a los hogares bolivianos. El caso del Taquesi subraya la capacidad de Bolivia para desarrollar proyectos hidroeléctricos mediante inversión privada, a la vez que se enfoca en una visión de largo plazo.

Pese a que el país cuenta con un potencial hidroeléctrico estimado en 40.000 megavatios, apenas se ha aprovechado una pequeña parte de esta capacidad. Mientras se discuten nuevos enfoques para diversificar la matriz energética, en los Yungas, cada día el agua continúa su camino hacia la Amazonía, mientras que la electricidad toma una dirección diferente para iluminar miles de hogares.

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