ECONOMÍA La banca como motor de la recuperación económica en Bolivia
La banca boliviana reafirma su compromiso de contribuir a la reactivación económica del país. Este esfuerzo no implica que las entidades financieras asuman el rol de sustituir al Estado o a la inversión privada, sino que se centra en su función de convertir el ahorro en capital para empresas, productores y familias, especialmente en un contexto de fluctuaciones en los precios y disponibilidad de recursos.
Según la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), hasta julio de 2026, la cartera de créditos del sistema alcanzó Bs 212,8 mil millones, con un crecimiento anual del 3,9%. En tanto, los depósitos del público sumaron Bs 246,7 mil millones, experimentando un incremento del 17,8% en comparación con el año anterior.
La pregunta clave radica en cómo este potencial financiero puede ser utilizado para promover una recuperación económica efectiva. Más allá de simplemente incrementar los préstamos, se plantea la necesidad de una financiación más estratégica y eficiente para adaptarse a la nueva realidad económica.
Evolución de la cartera crediticia en los últimos años
De acuerdo con la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), la cartera crediticia ha mostrado un importante desarrollo en los últimos cinco años. En 2021, se reportó un crecimiento del 4,1%, mientras que en 2022 este aumento fue del 7,7%. Sin embargo, en 2023 la expansión casi se detuvo, con una cartera que cerró en Bs 213,726 millones.
Para el año 2024, la cartera volvió a crecer, alcanzando Bs 222,365 millones, y en 2025 se registró un incremento adicional del 3,2%. A lo largo de este periodo, se ha evidenciado que, aunque la banca ha continuado financiando la economía, el ritmo de crecimiento ha mostrado una tendencia a la baja.
Financiamiento productivo como clave para la recuperación
A diciembre de 2025, los créditos para el sector productivo alcanzaron Bs 110,837 millones. Para marzo de 2026, representaban casi el 48,5% de la cartera total priorizada. En el primer semestre de 2026, la cartera total se elevó a Bs 234,269 millones, con un notable crecimiento del 3,3% respecto al mismo periodo del año anterior.
El financiamiento productivo se convierte en una herramienta esencial para la recuperación económica. Sin embargo, el desafío radica en evitar el financiamiento de actividades de baja productividad y dirigir los recursos hacia proyectos con mejor potencial de rentabilidad y sostenibilidad.
Mario Tomianovic, economista de Populi, destaca que el sistema financiero debería facilitar la reubicación de capital hacia sectores más productivos, en lugar de perpetuar inversiones que ya no son rentables. Esto implica un acompañamiento en la evaluación de viabilidad de los proyectos y el respectivo financiamiento.
Gonzalo Morales, presidente de la Cámara Nacional de Industrias, identifica seis herramientas clave que pueden incentivar la inversión y liquidez en la industria, tales como reprogramación de créditos, financiamiento con asistencia técnica, y leasing financiero, entre otros.
“La banca tiene la oportunidad de canalizar una mayor parte de su liquidez hacia créditos destinados al capital de trabajo y a nuevas inversiones productivas”
Por su parte, Nelson Villalobos, secretario Ejecutivo de Asoban, resalta la importancia de la banca en la recuperación económica a través de su capacidad de canalizar ahorros hacia el financiamiento de diversas actividades productivas y de empleo. La efectividad del sistema bancario dependerá de su capacidad de adaptación a las condiciones del mercado y de la correcta gestión de riesgos.
En conclusión, la banca boliviana se enfrenta al desafío de no solo ser un prestador de recursos, sino de convertirse en un verdadero canal para la transformación económica, apoyando la reorientación de inversiones hacia actividades que generen mayor dinamismo y productividad en el país.