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ECONOMÍA

Cisterneros inician un paro nacional por deudas de YPFB

· Karina Ribera

El sector de cisterneros ha decidido llevar a cabo un paro nacional a partir del lunes 24 de agosto. La medida responde a la falta de pago de saldos pendientes por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y a la necesidad de ajustar los precios de los fletes ante el incremento de sus costos operativos.

Sergio Kosky, líder del sector, indicó que la decisión se basa en el incumplimiento de acuerdos previos con la empresa estatal. Este anuncio es crítico, dado que las cisternas son cruciales para el abastecimiento de gasolina y diésel tanto importados como nacionales, que llegan a las plantas de almacenamiento y estaciones de servicio.

Este paro se produce en un contexto donde el abastecimiento de combustibles en el país ya es problemático. Las restricciones en el suministro y las largas filas de vehículos han sido comunes en diversas ciudades, por lo que un cese en las operaciones podría agravar la situación.

En julio, se había alcanzado un acuerdo entre YPFB y los transportistas, donde la estatal se comprometió a saldar las cuentas pendientes de marzo y abril antes de finalizar ese mes. Sin embargo, ese compromiso no se ha cumplido a satisfacción del sector, que ahora busca presionar a la empresa estatal para que se atiendan sus demandas.

El aumento de costos operativos es otro aspecto que motiva la protesta. Desde el 17 de agosto, el Gobierno ha implementado un nuevo esquema de precios en el diésel, eliminando subsidios para grandes consumidores, lo que ha elevado los costos para los transportistas de carburantes. Esto es especialmente preocupante para los cisterneros, quienes dependen del combustible para sus operaciones diarias y enfrentan aún más dificultades logísticas.

YPFB ha comenzado a diversificar sus métodos de transporte, reactivando el uso del ferrocarril para mover combustibles hacia Santa Cruz. Sin embargo, a pesar de esta alternativa, los camiones cisterna siguen siendo esenciales para el último tramo de la distribución del combustible, por lo que la paralización anunciada podría tener un impacto severo en el abastecimiento, especialmente en áreas alejadas.

La situación con los cisterneros se suma a otros problemas que han afectado la estabilidad del mercado de combustibles. A medida que se acerca la fecha del paro, la posibilidad de una interrupción en el suministro de combustibles se convierte en un tema de preocupación, no solo por el abastecimiento en sí, sino también por el costo de mover estos insumos y quién debe asumir esa carga.

Si no se logra un nuevo acuerdo antes del inicio del paro, Bolivia podría enfrentar serias dificultades para asegurar el suministro de combustible a los surtidores, lo que podría afectar a diversos sectores, incluyendo la agroindustria, que dependen de un abastecimiento constante y seguro.

En resumen, el conflicto actual entre los cisterneros y YPFB refleja una problemática más amplia en la cadena de distribución de combustibles en Bolivia, donde las demandas por pagos y ajustes tarifarios se vuelven cruciales en un contexto de creciente presión sobre el sistema logístico del país.

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