ECONOMÍA La economía digital como solución para mejorar la liquidez de las microempresas
Cada semana, un pequeño productor de yogures y mermeladas abastece a una conocida cadena de supermercados. A pesar de que sus productos se venden rápidamente, el ingreso de dinero por estas ventas puede tardar entre 60 y 90 días. Durante este tiempo de espera, la empresa enfrenta la necesidad de seguir adquiriendo insumos como leche, frutas, azúcar y envases, además de cumplir con sus obligaciones como salarios, alquileres y pagos de servicios. Así, el verdadero desafío no radica en las ventas, sino en la espera por el cobro.
Este dilema es común en muchas micro y pequeñas empresas en Bolivia. Aunque venden sus productos, a menudo carecen del capital de trabajo necesario para operar mientras esperan recibir el dinero por sus ventas. Muchas de estas empresas se ven obligadas a solicitar préstamos a corto plazo, posponer inversiones o incluso rechazar nuevos pedidos por la falta de efectivo disponible.
Carlos Neira, cofundador de Meru, identifica una oportunidad en el uso de la economía digital para abordar esta problemática. Su propuesta consiste en adelantar una porción significativa de los pagos a los productores, utilizando facturas electrónicas validadas como respaldo, lo que evita la espera por el pago del comprador. Esto significa que, al llegar la fecha de vencimiento, la plataforma recupera el monto adelantado, permitiendo que la empresa haya tenido acceso a liquidez de inmediato para continuar con su producción.
Este cambio puede parecer sutil, pero transforma la dinámica financiera de los negocios. En vez de tener que esperar hasta tres meses para recibir el pago por sus ventas, los productores ya pueden destinar esos recursos a la compra de insumos, pago de deudas u otros compromisos comerciales. De esta manera, la tecnología se convierte en una herramienta clave para potenciar el capital de trabajo de las empresas.
La propuesta se inspira en modelos exitosos implementados en Chile, donde se ha logrado una modernización del sistema financiero, acompañado de un capital humano capacitado y regulaciones que fomentan la innovación. Esto ha permitido la creación de plataformas que mejoran la liquidez de pequeñas y medianas empresas.
Asimismo, este modelo representa un impacto significativo a largo plazo. Para que una plataforma pueda anticipar el pago de una factura, esta debe ser reconocida, verificable y estar conectada con sistemas como el Servicio de Impuestos Nacionales. Esta integración no solo ofrece seguridad en las transacciones, sino que también incentiva a más empresas a emitir facturas, promoviendo su formalización.
Si este modelo logra establecerse firmemente, la factura electrónica dejará de ser un simple documento fiscal y se convertirá en un instrumento valioso para financiar el desarrollo de muchas pequeñas empresas. En este contexto, la economía digital demostrará que su principal contribución no es solo la agilidad en la transferencia de dinero, sino también el impulso al crecimiento de los negocios mediante una mayor liquidez, competitividad y mejores incentivos para operar formalmente.