Voces del Oriente
TECNOLOGÍA

Impacto de la Inteligencia Artificial en el Empleo Boliviano

· Marcelo Saucedo

La inteligencia artificial (IA) está empezando a marcar una transformación en el ámbito laboral en Bolivia. A pesar de la crisis económica y la alta tasa de informalidad, esta tecnología ofrece la posibilidad de incrementar la productividad, aunque también despierta temores sobre el reemplazo de empleos.

Un caso hipotético es el de Tito, un asistente digital que realiza tareas administrativas en cuestión de minutos, eliminando la necesidad de hacerlas manualmente. Este escenario plantea una reflexión sobre el futuro del trabajo en el país, donde muchos empleados sienten que su labor podría ser sustituida por máquinas.

Según el Monitor de Inteligencia Artificial 2026, el 70% de los trabajadores bolivianos consultados indica que la IA ha optimizado su tiempo de trabajo en el último año. Sin embargo, el 56% de ellos teme perder su empleo debido a esta tecnología en un plazo de cinco años.

La investigación de Ipsos Global Advisor, que abarcó a 23.532 adultos en 32 naciones y se centró en 400 encuestas en Bolivia, revela percepciones más que proyecciones sobre despidos. Estas respuestas provienen de individuos con acceso digital, lo que podría no reflejar la experiencia de quienes están en la informalidad.

El contexto económico del país es preocupante. Un análisis de INESAD destaca que el desempleo urbano alcanzó el 2,3% a finales de 2025, mientras que los salarios reales se redujeron en un 13,4% en el mismo período. La precariedad laboral se manifiesta en que solo el 16,9% de los trabajadores urbanos recibe aguinaldo, señal de la inestabilidad del empleo en Bolivia.

La informalidad es un reto adicional. Según estimaciones de UDAPE, el empleo informal representaba cerca del 78% durante el periodo analizado. Muchos trabajadores informales, como comerciantes y transportistas, carecen de los recursos necesarios para integrar nuevas tecnologías en sus operaciones diarias.

A su vez, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 sitúa a Bolivia con 26,06 puntos sobre 100 en cuanto a preparación tecnológica, clasificándola como un "explorador" con limitaciones en infraestructura y gobernanza. Esto resalta la dificultad de adaptar la IA en un entorno laboral ya complicado.

Finalmente, el Banco Mundial plantea que muchas ocupaciones informales en la región son resistentes a la automatización, no por la complejidad de las tareas, sino porque resulta más económico mantener una mano de obra que realizar la inversión en tecnología. Esto muestra un desafío crucial: ¿cómo puede Bolivia aprovechar la IA para mejorar si ya enfrenta limitaciones en su economía y en la capacitación de su fuerza laboral?

La IA tiene el potencial de mejorar la eficiencia en diversas áreas, pero no resolverá por sí sola los problemas estructurales que enfrenta el país. La clave radica en desarrollar políticas que fomenten el acceso y la capacitación a esta tecnología para que sus beneficios sean inclusivos y sostenibles.

Por lo tanto, al imaginar un futuro donde Tito y otros como él desempeñen roles clave en la administración pública o en el sector privado, es fundamental recordar que la automatización debe estar acompañada de decisiones humanas que aseguren justicia y responsabilidad en el proceso de transformación laboral.

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