SOCIEDAD Desentrañando la ansiedad social en estudiantes universitarios
Una investigación reciente indica que más del 20% de los estudiantes universitarios en el Reino Unido experimentan ansiedad social, una condición que se ha asociado con un rendimiento académico deficiente y problemas en las relaciones interpersonales. Los estudios realizados por las universidades de Chichester, Coventry y el University College de Londres destacan la gravedad de esta situación, que también puede llevar al aislamiento de los estudiantes.
Mary, una estudiante que vivió esta experiencia, comenzó a sentir ansiedad social durante su adolescencia. Su situación se tornó tan complicada que desarrolló depresión y tuvo que abandonar el colegio. Al ingresar a la universidad, evitaba por completo las actividades grupales, lo que la llevó a pasar su carrera sin hacer amistades.
A los 25 años, Mary describe su ansiedad social como una sensación de desconexión, donde hablaba con nuevos conocidos y sentía que se separaba de su cuerpo mientras experimentaba síntomas físicos como sonrojarse y manos hormigueantes. Esto intensificaba su vergüenza y la percepción de tener un defecto personal, un sentimiento que comparten muchas personas con esta condición.
Neil Greening, presidente de la Alianza contra la Ansiedad Social en el Reino Unido, menciona que la ansiedad social puede ser debilitante. Resalta que, aunque es normal sentirse nervioso en nuevas interacciones, la ansiedad se vuelve un problema cuando impide realizar actividades cotidianas.
El uso creciente de teléfonos inteligentes y el teletrabajo han contribuido a un aumento de la ansiedad social, ya que estas herramientas reducen las interacciones cara a cara. Mary, tras recibir terapia cognitivo-conductual (TCC) del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, comenzó a manejar mejor su ansiedad. Esta terapia se considera un tratamiento efectivo para este tipo de trastorno.
El profesor David Clark, psicólogo de la Universidad de Oxford, sugiere que las personas que enfrentan ansiedad social pueden ayudar a combatirla enfocándose menos en sí mismas durante las interacciones y más en la otra persona o en el entorno. También aconseja probar los miedos mediante pequeños desafíos conductuales.
En su proceso de recuperación, Mary ha comenzado a participar más en actividades sociales, incluyendo un grupo de astronomía, a pesar de que todavía enfrenta dificultades. Reconoce que el proceso para manejar la ansiedad social es gradual y necesita tiempo.